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Mis libros del 2011, el «alimento» de un año.

Cuando el iPod resultó un éxito masivo de ventas, se puso de moda el preguntar a personas muy conocidas qué llevaban en el iPod, bajo la premisa de que saber cuál era la música que tenían guardada en él revelaría algo importante de la personalidad de su dueño.

Cuando el mismo éxito se repitió con el iPad, se volvió a poner de moda la pregunta, conscientes de que ahora además de música estaban vídeos, fotos, libros y Apps, lo cual podía dar aún más pistas sobre su usuario.

Pero desde siempre ha habido formas más sencillas de saber algo sobre una persona, bien sea a través de su vestimenta, o de otros tipos de pertenencias, entre ellas —que duda cabe— los libros. Y aquí una pregunta más útil que los libros que posee o tiene sería la de saber qué libros ha leído en su último año (o ya puestos, también qué películas ha visto o a qué conciertos ha asistido…).

Y en lugar de preguntar, se me ha ocurrido auto preguntarme: ¿qué libros he leído durante el 2011?, con la idea de que el listarlos pudiera revelar —incluso a mí— algo sobre mi recorrido vital en ese año.

La lista la verdad es que me ha gustado, y la considero acorde con el año que fue y del que ya hice una entrada anterior. Algunos pueden agruparse por temáticas, otros por autores, si bien la mayoría son libros sueltos, mayoritariamente de Crecimiento Personal.

Confieso que con bastante probabilidad se me hayan olvidado más de uno, principalmente de los primeros meses de año; no obstante resulta positivo el balance que ya hay. Esta es la lista:

Sobre Hipnosis, fueron cuatro: De Horacio Ruiz Iglesias: Hipnosis. Teoría y Práctica y Guía Práctica de Hipnosis (este último, relectura); de Armando Scharovsky: Hipnosis y Regresiones a Vidas Pasadas e Hipnosis Clínica Reparadora. Con Horacio Ruiz he tenido la enorme suerte de haberte estado formando durante todo el 2011 y disfrutar de su sabia amistad, y a Armando Scharovsky le conoceré en persona durante este 2012.

Sobre el Ho’oponopono, fueron tres: Ho’oponopono, de Ulrich Emil Duprée; Cero Límites, de Leo Vitale (muy conocido tras su aparición en la película El Secreto) y El Camino Más Fácil, de Mabel Katz. Un tema que me ha fascinado enormemente.

Sobre los Acuerdos Toltecas, y todos ellos de Miguel Ruiz, cuatro: Los Cuatro Acuerdos, Cuaderno de Trabajo de los Cuatro Acuerdos, La Maestría del Amor y El Quinto Acuerdo. Una de las grandes revelaciones del año.

De Raimón Samsó, uno de mis autores de Crecimiento Personal favoritos, y con quien he tenido la suerte de estar en varias ocasiones a lo largo del año, he leído ¡Adelanta tu Jubilación! Libre, Sabio y Rico, así como Coaching para Milagros.

Sobre temática religiosa he leído: La Historia Oculta de Cristo (acompañado por cuatro DVD’s) de José Luis Parise (otro autor revelación del año) y Jesús y el Alma de los Evangelios, de Thomas Moore.

En el terreno de la Ficción he descubierto a dos autores fascinantes: Uno, español, es Javier Sierra, de quien leí: La Cena Secreta y Las Puertas Templarias; y el otro, alemán, es David Safier, con Maldito Karma y Jesús me quiere. Hacía mucho que no tropezaba con un autor tan ocurrente y divertido. Por favor, si no lo han hecho, lean cualquiera de sus tres libros traducidos al castellano. Además, leí A prueba de fuego, de Eric Wilson.

Y, ya sueltos, recuerdo los libros siguientes:

El Elemento, de Ken Robinson.

El Cambio, de Wayne Dyer.

El Secreto más Antiguo del Mundo, de Mark Fisher.

Aunque tenga miedo hágalo igual, de Susan Jeffers.

La Palabra es Poder, de Frank Luntz.

Flipnosis o el Arte de la Persuasión, de Kevin Dutton.

Fuera de serie, de Malcolm Gladwell.

Steve Jobs. La biografía, de Walter Isaacson. Una gozada de principio a fin altamente inspiradora y reveladora de la naturaleza humana.

En el travesaño del paso de año se han quedado sin concluir algunos tochos que confío en terminar a lo largo de este 2012 (el Tratado de Hipnosis Clínica, de Michael Yapko o Un Curso de Milagros).

No ha sido el libro por semana que me hubiera gustado, pero me gusta la lista. A cada uno de estos libros les debo algo de lo que para mí fue el 2011 y confío en que el 2012 sea un año rico en lecturas y en crecimiento.

Y tú, ¿qué leíste?…

2011 ¡¡Menudo año!!

Un año no es más que una porción arbitraria de tiempo, coincidente con un ciclo orbital de la Tierra alrededor del Sol; pero parece que le hemos terminado dando una importancia casi divina, como si el mero hecho de pasar una hoja del calendario o de anochecer, y volver a amanecer al día siguiente, tuviera un efecto mágico sobre la vida de todos los seres de este planeta.

Pero nos ayuda a poner un marco temporal lo suficientemente amplio a una porción de nuestras vidas. Invita a cerrar un tiempo y a abrir otro, revisar logros y establecer nuevos. Y eso está bien.

En este 2011 he vivido una experiencia muy curiosa. Los últimos años, me atrevería a decir que casi los diez últimos, han sido de esos que se te pasan casi volando; me parecía increíble cómo llegaba, cada año, de nuevo la navidad otra vez.

Este 2011 ha sido totalmente diferente. El tiempo ha parecido casi congelarse; sucesos que parecieran de años anteriores, han pasado apenas unos meses atrás. Cada día, cada hora, cada minuto los he percibido como algo tremendamente valioso y tengo la sensación de haber vivido el equivalente de varios años anteriores.

Hace cosas de un mes, mientras volaba hacia Madrid, se me ocurrió encender mi iPad y abrir un programa de creación de Mapas Mentales. Casi de manera instintiva puse en su centro ‘2011’ y me deje llevar, fluir. Rama tras rama iban saliendo conceptos, logros, vivencias y, veinte minutos más tarde, miraba la pantalla con total asombro y dije para mi: ¡¡Menudo año, alucinante!!

Sin intención de ser exhaustivo, quiero aprovechar para dejar plasmado en este blog lo que plasmé allí de manera gráfica. Sigue leyendo 2011 ¡¡Menudo año!!

Aprendiendo a ‘echar morro’

Con Raimon Samsó y Sergio Fernández
Hoy, algo más de cincuenta personas hemos comenzado en La Palmas de Gran Canaria el Seminario Vivir sin Jefe: Libre, sabio y rico con Raimon Samsó y Sergio Fernández, del que iré contando cosas en próximas entradas.

Hoy, a horas intempestivas de la noche, sólo quiero narrar sobre el ejercicio que nos ‘endilgaron’ en la pausa, esas pausas que se suelen dedicar a estirar un poquito las piernas, coger aire y tomarse un café. Pues ni corto ni perezoso, Sergio Fernández, tras mencionar el necesario Amor que debíamos sentir hacia la Venta (¡¡Amo vender!!, que nos recomendó dejar por escrito de forma visible por todas partes) y la necesidad de romper lo más frecuentemente posible nuestra zona de confort, nos propuso de salir y de conseguir tomarnos algo, merendar o tomar un café a base de que cualquier desconocido nos invitase. Las dos condiciones eran claras: no podíamos pagarlo nosotros y no debíamos conocer a la persona a quien se lo pidiésemos. Sigue leyendo Aprendiendo a ‘echar morro’