Miramos con las gafas del pasado sin ver lo que ahora «es»

Cuando en dulces sesiones, de meditar silente,
convoco en mi recuerdo las cosas ya pasadas,
suspiro al evocar tantas cosas queridas,
y culpo con lamentos el tiempo que he perdido.

Me lamento de penas y desgracias pasadas,
y cuento nuevamente de dolor en dolor
la tristísima cuenta de renovados llantos,
pagando, nuevamente, lo que ya pagué.
Shakespeare. Soneto 30.

El tiempo en el pasadoCreemos ver lo que vemos. Creemos que lo que vemos configura la realidad. Creemos que la realidad que creemos ver es la realidad que ven todos los demás. Pero vivimos como en un sueño, como en una bruma, en la que apenas conseguimos ver lo suficiente como para subsistir; vivimos como en un engaño, y podríamos terminar nuestra existencia sin ni siquiera habernos percatado de ello, salvo que ocurra un «despertar» y abramos los ojos de otra manera y «procesemos» con otro paradigma, otra mente.

Vivimos en un sueño personal, y también en un sueño familiar, en un sueño local, municipal, provincial, nacional, étnico, continental, cultural, laboral, asociativo, político, religioso, sexual, etc., y también uno colectivo como humanidad. Compartimos con otros parte de nuestro sueño, y nos separamos de otros en partes de nuestro sueño. Sigue leyendo Miramos con las gafas del pasado sin ver lo que ahora «es»

Cuidemos lo que decimos: en La Palabra está La Magia.

«Hoy en día, el verdadero problema con nuestro lenguaje es que se ha hecho más burdo. Las palabras y expresiones que en su día se consideraron vulgares se han convertido en una parte de la jerga común, y se ha olvidado su significado original. Un niño pequeño puede decir “chúpate esa”, una clara referencia al sexo oral, y la gente le ríe la gracia como diciendo “qué rico, qué precoz”. Los adultos usan términos como “cabronazo” (en inglés: scumbag, literalmente “un preservativo usado”) sin pensárselo dos veces. El problema, tal como yo lo veo, es que nuestro lenguaje se ha convertido en algo tan poco importante y desechable que sentimos que podemos decir cualquier cosa siempre que queramos, y que después de dicha, desaparecerá en el éter». Dr. Frank Luntz, en “La palabra es poder”.

«El “Tao”, la Fuerza Primordial que está presente antes de que cualquier Cosa exista —incluida la que nosotros queramos alcanzar— significa, sorprendente y exactamente, Eso: El “Decir”». Jose Luis Parise, en “Los once pasos de la Magia”.

«En El Inicio era La Palabra, y La Palabra estaba en Dios, y La Palabra era Dios». Evangelio de Juan 1,1

La palabra como magiaVivo muy cerca de un bar. Algunos de sus habituales les gusta más permanecer fuera de él (disponen de un buen espacio) que dentro y, en consecuencia, durante horas les escucho hablar. No sólo resulta verdad que cada día nos repetimos el 90% de los pensamientos del día anterior, en las personas que hablan mucho también resulta cierto para lo que les sale de su boca: No se cansan de decir y decir lo mismo día tras día y sobre los mismos temas.

¿Conoces a alguna “víctima” en tu entorno? ¿A alguna de esas personas que casi antes de saludarte ya te están relatando con pelos y señales todas sus desgracias e infortunios o, en su defecto, las que han escuchado en las noticias; que cada vez que escuchan dolencias ajenas, en seguida se acuerdan de alguna suya que las supera? Yo sí. Por fortuna, convivo cada vez menos con ellas. Son víricas y contagian. Para la salud conviene tanto el mantenerse alejado de ellas como la buena alimentación, el ejercicio o el buen descanso.

Hace años que dejé de ver los programas televisivos de debate y diálogo. Sigue leyendo Cuidemos lo que decimos: en La Palabra está La Magia.

Vivimos como en un sueño… …domesticados…

Me gusta el periodo vacacional. En buena parte por el tiempo extra que puedo dedicar a rebajar la tonga de buenos libros que normalmente tengo pendientes. En este agosto hasta me zampé un par de novelas de ficción (descubriendo a Javier Sierra…), aunque la dieta principal se mantuvo en los libros de desarrollo personal y estrategia empresarial: Los cuatro acuerdos (más su Cuaderno de trabajo), y La Maestría del Amor, de Miguel Ruiz; Taller de Amor, de Raimon Samsó, La semana laboral de 4 horas, de Tomothy Ferriss, Tratado de Hipnosis Clínica, de Michael Yapko (estos dos últimos aún están en degustación) y, avanzando pasito a pasito, continuando Un Curso de Milagros.

Portada de los cuatro acuerdosLos cuatro acuerdos están basados en una cultura milenaria: la de los toltecas del sur de México, y me encantó la gran sabiduría encerrada en conceptos, en apariencia muy simples, y que, sin embargo, forman un corpus coherente.

Tal y como nos hablan las escrituras sagradas hindúes, con el sueño de Maya, los toltecas también consideran que vivimos como en un sueño, en el que hemos perdido la consciencia de nuestra verdadera naturaleza como parte de Dios. En este sueño somos domesticados, recibimos un sinfín de información que van configurando una multitud de acuerdos que, una vez aceptados, configuran nuestro cuerpo de creencias. En todo este proceso interviene la atención, necesaria para pasar la información y también para recibir la aprobación de nuestro ajuste a la misma. Sin posibilidad de elección. Sigue leyendo Vivimos como en un sueño… …domesticados…